El programa de Ana Rosa Quintana optó por no cubrir el desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años que fue desalojada de su vivienda en Madrid tras 71 años, mientras otros espacios informativos seguían el suceso en directo. La decisión de silenciar el caso provocó una ola de críticas en redes sociales, donde numerosos usuarios señalaron la contradicción de que la presentadora sea propietaria de un importante imperio inmobiliario compuesto por 44 apartamentos turísticos.
Silencio en la parrilla
El desalojo de Maricarmen, ejecutado por un fondo buitre, se produjo en medio de una fuerte tensión, con cargas policiales contra los manifestantes que intentaban impedirlo. Mientras las imágenes de la anciana siendo sacada en camilla circulaban por otros medios, el programa de Unicorn Content centró su escaleta en temas como la intervención de Sánchez en la ONU, la situación en Ceuta o una entrevista a Juan Vivas. Al día siguiente, no hubo mención alguna al desahucio, lo que fue interpretado por muchos como una decisión deliberada de omitir una realidad incómoda.
El patrimonio inmobiliario de Ana Rosa
Las redes sociales no tardaron en reaccionar. Varios usuarios recordaron que Ana Rosa Quintana es dueña de 44 apartamentos turísticos repartidos entre Madrid y Sevilla, gestionados a través de siete empresas dedicadas a la explotación de alojamientos, según una investigación de La Marea publicada en 2023. La marca Slow Suites agrupa estos pisos, ubicados en zonas céntricas y caras como Gran Vía, Callao y Chueca en la capital, y Las Setas y el Arenal en Sevilla.
- En Madrid posee 34 viviendas en seis edificios, con tamaños de entre 35 m² y 135 m² y precios por noche que oscilan entre 135 y 300 euros.
- Una de las sociedades, Turismo y Progreso SL, adquirió tres inmuebles en Madrid entre 2015 y 2018 por un valor total de 20 millones de euros gracias a créditos del Banco Santander.
El contraste entre la falta de cobertura del desahucio y la condición de gran propietaria de la presentadora ha avivado el debate sobre la influencia de los intereses inmobiliarios en los medios de comunicación. La polémica continúa en redes, donde la etiqueta #AnaRosaSilenciaDesahucio se ha convertido en tendencia.
