Adorno y el fascismo: la advertencia que ignoramos

En 1967, Theodor W. Adorno pronunció en Viena una conferencia que hoy suena a profecía: «Las condiciones sociales del fascismo siguen existiendo». Casi seis décadas después, sus palabras resuenan con una fuerza inquietante ante el avance global de la extrema derecha. Un ensayo recién reeditado recupera aquel diagnóstico y lo conecta con el presente.

La advertencia no era nueva. Ya en 1941, Bertolt Brecht escribió La resistible ascensión de Arturo Ui, una parábola que transformaba a Adolf Hitler en un gánster de Chicago. El último verso de la obra, traducido durante años como «el vientre de donde surgió la bestia inmunda sigue siendo fértil», encierra una idea central: el fascismo no es un accidente externo, sino una descomposición interna de la democracia.

Una historia de cegueras y complicidades

Adorno insistió en que el ascenso del nazismo no fue una catástrofe imprevisible, sino el resultado de un proceso jalonado de indiferencias, renuncias y adaptaciones. Walter Benjamin lo resumió con crudeza: «Que las cosas sigan como antes, aquí está la catástrofe». Esa continuidad de lo cotidiano es la que prepara el terreno para lo peor.

El filósofo alemán se burlaba de la «consolación burguesa de orden quietista» que se tranquilizaba denunciando a grupos neonazis sin ver que el mal estaba más arraigado. En una conferencia de 1959 advirtió: «Considero que la supervivencia del nacionalsocialismo dentro de la democracia es potencialmente más amenazante que la supervivencia de las tendencias fascistas contra la democracia».

Para Adorno, la personalidad autoritaria, el extremismo de derecha y la ideología nacionalista son tres caras de una misma plaga. Su análisis anticipó fenómenos actuales como el «tecnofascismo» de los oligarcas de Silicon Valley o la dictadura de las opiniones que socava la democracia informativa.

El regreso de lo peor

El historiador Robert O. Paxton, en Le Fascisme en action, recomendó no buscar «réplicas exactas» del fascismo histórico, sino atender a sus señales: parálisis política, conservadores que adoptan métodos extremistas y demagogia nacionalista. «Los fascistas están cerca del poder cuando los conservadores comienzan a tomar prestados sus métodos», escribió.

El ensayo conecta este diagnóstico con la antesala de las elecciones francesas de 2027, donde la extrema derecha podría alcanzar el poder. Cuatro décadas de minimización, instrumentalización y trivialización del peligro han allanado el camino.

Adorno no dejó lugar al fatalismo. Su conclusión apela a «la fuerza decisiva de la razón» y a federar todas las voluntades conscientes del riesgo. «La forma en que evolucionarán las cosas, y la responsabilidad de su evolución, depende de nosotros en última instancia», escribió. La obra de Brecht cierra con una llamada a la acción: «Pero tú, levanta la vista, deja de cotorrear / Aprende a ver y, por fin, actúa».