Más de 500 escritores y personalidades del ámbito cultural han suscrito un manifiesto que avala la decisión de excluir a la autora argentina Ariana Harwicz de la programación del Festival Cultur-Alh de Granada. El texto, difundido este viernes, respalda la petición de veto que partió de la Red Universitaria por Palestina de Granada y que fue secundada previamente por un grupo reducido de escritoras.
El documento, titulado “Posicionamiento colectivo por Palestina: el negacionismo fuera de los espacios literarios”, cuenta con el respaldo de nombres como Cristina Rivera Garza, Marta Sanz, Lucrecia Martel, Rodrigo Sorogoyen, Alejandro Zambra, Camila Sosa, María Galindo, Rita Indiana, Fernanda Trías, Carmen Ollé, Julián López, Nona Fernández, Alana S. Portero, Lydia Cacho y Pilar Quintana, entre otros muchos de España y Latinoamérica.
Apoyo a la petición universitaria
Los firmantes expresan su reconocimiento a quienes, desde la comunidad universitaria, señalaron lo que consideran discursos negacionistas o justificatorios de la violencia contra el pueblo palestino y trasladaron esa discusión a los espacios institucionales. El manifiesto surge para respaldar a un grupo más reducido de escritoras —entre ellas Lina Meruane, Gabriela Wiener, Brenda Navarro o Sabina Urraca— que el pasado lunes difundieron un comunicado a favor de la cancelación de Harwicz.
“Sabemos que posicionarse públicamente en solidaridad con el pueblo palestino dentro de la industria literaria puede tener costos. Y, frente a esos costos, creemos que la respuesta tiene que ser colectiva”, afirman los impulsores del texto.
Asimismo, los firmantes rechazan que cualquier defensa a favor del pueblo palestino sea convertida automáticamente en antisemitismo y precisan que criticar el sionismo no equivale a atacar a las personas judías ni a todas las israelíes. “Estamos contra el genocidio, contra la violencia ejercida sobre Palestina y contra los discursos que la niegan, la minimizan, la justifican o la celebran”, subrayan.
Llamada a la industria literaria
El manifiesto también insta al mundo literario a tomar posición y se dirige a editoriales, festivales, ferias del libro, universidades, residencias, premios, fundaciones, instituciones culturales y demás agentes de la industria para que revisen sus vínculos institucionales con el Estado de Israel y con instituciones implicadas en la violencia contra el pueblo palestino. Los firmantes aseguran que organizar un boicot pacífico no es censurar y opinan que las instituciones culturales no deben dar legitimidad a cualquier posición política imaginable.
La dirección del festival Cultur-Alh, que se celebra en Granada entre el 21 y el 27 de septiembre, canceló la participación de Harwicz, prevista para el día 26 de septiembre, según denunció la propia escritora argentina en sus redes pocos días antes del inicio del encuentro.
División en el sector literario
Este nuevo manifiesto llega después de que el jueves otro grupo de 350 escritores divulgara un escrito en contra de las cancelaciones y de que las posiciones públicas de un autor sean motivo para excluirlo de un encuentro cultural. Entre los firmantes de ese texto figuran Fernando Savater, Piedad Bonnett, Óscar Tusquets, Andrés Trapiello, Cayetana Álvarez de Toledo, María Negroni, Santiago Roncagliolo, José Luis Pardo, Anna Caballé, Victoria Cirlot, Karina Sainz Borgo, Pola Oloixarac, Zoé Valdés o Fernando Iwasaki. Sus impulsores advertían de que defender la libertad de expresión solo para quienes piensan como nosotros no es defenderla, sino sustituir la confrontación libre de ideas por la selección ideológica.
La polémica se enmarca en un contexto más amplio de tensiones en el ámbito cultural, después de que la semana pasada una treintena de invitados al Festival de las Ideas, celebrado en Madrid, presionara a los organizadores para que rompieran con el patrocinador del evento, la aseguradora Allianz, por su apoyo al gobierno de Israel, cosa que finalmente lograron.
El debate sobre los límites del boicot y la libertad de expresión en la esfera cultural permanece abierto, con posturas encontradas entre quienes defienden la exclusión de voces que consideran negacionistas y quienes advierten contra la censura ideológica en los espacios de creación y pensamiento.
